A MANERA DE REFLEXIÓN INTRODUCTORIA


La importancia de pertenecer

Por: David Pitonyak, Ph.D.


Muchas personas que experimentan discapacidades viven en extrema soledad y aislamiento. Muchas dependen casi exclusivamente de sus familias para la compañía.

Algunas han perdido sus conexiones con la familia, contando con personas que son pagadas para estar con ellos para su apoyo social. Aunque el personal pagado puede ser amistoso y de apoyo, frecuentemente cambia de empleo o toma nuevas responsabilidades. La inestabilidad resultante puede ser devastadora para alguien que está fundamentalmente solo. Bob Perske describe cómo se puede sentir una persona cuya vida es desprovista de relaciones significativas: "Sólo hemos empezado a notar las heridas trágicas que muchas [personas con discapacidades de desarrollo] pueden sentir cuando caen en cuenta que la única gente relacionada con ellos — fuera de sus familiares — son pagadas para hacerlo. Si usted o yo llegamos a tan triste realidad acerca de nosotros mismos, nos desgarraría nuestras almas el tan solo hablar de ello. Las posibilidades son que algunos de nosotros lo cubriríamos con un ruido torpe después de otro. Y las probabilidades son que algunos profesionales viéndonos actuar de esta forma, dirían que tenemos “conducta inadaptada.”

Piense acerca de cómo se sentiría tener a una persona que viniera a nosotros sin paga, desarrollar una relación fiable de largo plazo con nosotros porque él o ella lo quiere... literalmente nos acepta como somos. Luego piense en los sentimientos inefables que podamos poseer si — cuando otros estaban “hablándonos con aires de superioridad” y “poniéndonos en nuestro sitio” — ¡también podríamos contar con esa amable persona para defendernos! La mayoría de nosotros tenemos personas como esa en nuestras vidas. Pero ¿llegará el día - cuando [las personas con discapacidades] también las tendrán?” (1) En mi opinión, la mayoría de las personas servidas por la industria de servicios humanos están profundamente solas. La soledad es la razón central del por qué muchos son infelices y están desconsolados.

No es porque nuestras estrategias está mal informadas o porque nuestros procesos de planeación son inadecuados, no es porque nuestros medicamentos son impotentes, o porque el personal está sin entrenar. Su sufrimiento resulta del aislamiento. Como ha escrito Willard Gaylin, “Ser vulnerable no es estar en peligro. Ser vulnerable y aislado es la matriz del desastre (2).” Las Preguntas Erróneas Por años, la profesión de servicios humanos ha estado preocupada con tres preguntas (3):


  • ¿Qué está mal contigo? ¿Cómo te arreglamos?

  • ¿Qué hacemos contigo si no podemos arreglarte?

La función central de nuestro sistema de servicios humanos, en mi punto de vista, debería ser ayudar a las personas que experimentan discapacidades para desarrollar y mantener relaciones duraderas escogidas libremente” (4).


Mejores Preguntas el campo se está moviendo hacia una serie de preguntas mucho más Prometedoras que ¿Qué está mal contigo? ¿Cómo podemos arreglarte? ¿Qué podemos hacer si no te rreglamos? Procedimientos tales omo la planeación centrada en la ersona posee una serie de preguntas más profundas e luminativas (10):




  • ¿Cuáles son sus capacidades y dones y qué apoyos necesita para expresarlos?


  • ¿Qué funciona bien para usted y qué no funciona?


  • ¿Cuáles son sus visiones y sueños de un futuro más brillante y quién le ayudará a moverse hacia ese futuro?

En adición a estas preguntas, me gustan aquellas planteadas por Mary Romer. Las preguntas de Mary me parecen fundamentales para el éxito de cualquiera (11):




  • ¿Hay suficientes personas comprometidas en la vida de la persona?


  • ¿Hay gente que está imbuida con la creencia y esperanza por un futuro más brillante y mejor para la persona?

Si no, ¿cómo pueden ser encontradas tales personas o cómo puede ese sentido de esperanza estar involucrado en aquellos comprometidos a caminar con la persona?

PROGRAMA SINTÉTICO DEL CURSO "HACIA LA INTERVENCIÓN EN LA COMUNIDAD"



Semestre: 8o.
Carácter: Obligatorio
Créditos: 8
Campo de competencia: De intervención

PRESENTACIÓN

Este curso pertenece a la Línea Específica de Educación Inclusiva de la Licenciatura en Intervención Educativa 2001. Se ubica en el octavo semestre y tiene un valor de 8 créditos. Mantiene estrecha relación con el curso "Intervención en la comunidad".

Introduce al estudiante a la intervención en el ámbito de la comunidad para que desarrolle competencias relacionadas con el apoyo y adaptación de estrategias que faciliten la integración de las personas y grupos relacionados con necesidades educativas específicas a su comunidad.

Aunque la competencia enfatiza la integración de saberes y el saber ser y convivir, el curso se caracteriza por ser teórico-práctico, ya que requiere de habilidades para la recuperación y organización de información proveniente de la comunidad, así como de la indagación en textos teóricos que permitan contrastar la realidad, para ordenarla y explicarla de la mejor manera posible.

Consiste en que el alumno se incorpore, e incorpore a las personas y grupos relacionados con Necesidades Educativas Específicas a diferentes espacios comunitarios, promoviendo la aceptación e inclusión de las diferencias aún segregadas o excluidas.

De esta manera, los contenidos básicos hacen referencia: a la identificación de espacios comunitarios para la incorporación de los profesionales, personas y grupos relacionados con NEE específicos; la elaboración de un diagnóstico socioeducativo que permita aclarar las necesidades educativas específicas; y finalmente, la adaptación o el diseño de estrategias que permitan incorporar a personas y grupos relacionados con NEE a grupos comunitarios existentes.

COMPETENCIA

Realizar diagnósticos socioeducativos, tanto en los grupos comunitarios formales, como informales, para conseguir de ellos la incorporación democrática de las personas con Necesidades Educativas Específicas.

Intervenir en espacios comunitarios, para incorporar personas y grupos relacionados con necesidades educativas específicas, a los espacios sociales de su comunidad.

CONTENIDOS

BLOQUE I. COMUNIDAD INCLUSIVA: FACTOR DE DESARROLLO DE LAS PERSONAS Y DE LA COMUNIDAD A LA CUAL PERTENECEN

Se trata de identificar las características de los grupos comunitarios formales e informales vistos como espacios de educación inclusiva.

Temáticas:
  • Identificación de los espacios comunitarios.
  • Características de los grupos formales e informales.


BLOQUE II. DIAGNÓSTICO SOCIOEDUCATIVO

Se pretende identificar las necesidades socioeducativas concretas para poder producir proyectos de intervención pertinentes.

Temáticas:

  • Identificación de necesidades
  • Factibilidad de proyectos

BLOQUE III. INCOPORACIÓN A GRUPOS COMUNITARIOS EXISTENTES

Se pretende proveer la autogestión de las personas con Necesidades Educativas Específicas para hacer menos difícil su incorporación a los grupos existentes.

Temáticas:

  • Estrategias de intervención en los grupos existentes para la incorporación de las personas con NEE.
  • Apoyo a la autogestión para la incorporación de las personas con NEE a los grupos existentes

BLOQUE IV. DISEÑO DE LA ESTRATEGIA

Se centra este bloque en las estrategias específicas para la incorporación de estas personas a los grupos y comunidades existentes.

Temáticas:

  • Diseño de la estrategias para la incorporación de las personas con NEE a los grupos comunitarios existentes

SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

El contenido del curso nos remite a situaciones prácticas, donde el alumno deberá elegir entre diferentes grupos formales e informales existentes dentro de la comunidad, aquél que brinde la posibilidad de intervenir, para favorecer la comunidad inclusiva.

PROGRAMA SINTÉTICO DEL CURSO "INTERVENCIÓN EN LA COMUNIDAD"


Campo de competencia: De Intervención
Semestre: 8o.
Carácter: Obligatorio

PRESENTACIÓN

El curso se ubica en el 8º semestre de la Línea Específica de Educación Inclusiva de la Licenciatura en Intervención Educativa 2001.Partiendo de la competencia básica del curso y su propósito -mismos que enfatizan el diseño, aplicación y evaluación de proyectos de inclusión de personas con Necesidades Educativas Específicas (NEE) a los diversos grupos comunitarios- este curso adquiere un carácter fundamentalmente práctico.

Los contenidos se organizan en tres bloques de contenidos; el primero hace referencia al proceso de problematización, como punto de partida para la elaboración del proyecto, el segundo bloque se centra en el diseño de la alternativa para ser aplicada y evaluada en el tercer bloque.

El curso mantiene una estrecha relación con el curso anterior “Hacia la Intervención en la Comunidad”, mismo que brinda las bases para el desarrollo del trabajo en este campo, a partir del análisis de enfoques, propuestas y de la comunidad misma, constituyéndose en antecedente básico para el diseño de proyectos de intervención.

COMPETENCIA

Diseñar, aplicar y evaluar proyectos de inclusión de personas con Necesidades Educativas Específicas a los diversos grupos comunitarios, mediante el uso de herramientas metodológicas participativas, con una actitud comprensiva, innovadora y de servicio, a fin de promover la aceptación e incorporación de estas personas a sus diferentes grupos.

PROPÓSITO

Incorporar e integrar a las personas con Necesidades Educativas Específicas a los diferentes grupos de su propia comunidad, a partir del diseño, aplicación y evaluación de proyectos de intervención incluyente.

CONTENIDOS

SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

Dada la naturaleza del curso que implica el trabajo con personas con Necesidades Educativas Específicas así como con grupos e instituciones enclavadas en la comunidad -espacios a los cuales se pretende incorporar a dichas personas- se considera que la estrategia metodológica más pertinente es el taller.

En este sentido se propone que desde el inicio del curso los estudiantes retomen el diagnóstico socioeducativo elaborado en el curso “Hacia la Intervención en la Comunidad” de tal manera que puedan elegir personas y grupos de personas con Necesidades Educativas Específicas existentes en su comunidad, los cuales se constituirán en sus casos de intervención.

El desarrollo del primer bloque implica actividades de tipo investigativo que demandan la utilización de entrevistas, observación y otras herramientas que resulten pertinentes, por lo que se sugiere retomar los elementos de otros cursos del área básica, principalmente los referidos a la investigación cualitativa.

En el segundo bloque se sugiere que los estudiantes construyan su alternativa de intervención a partir de situaciones que privilegien la interacción con los otros, por considerar que esta es la mejor manera de construir el conocimiento, la innovación y la inclusión.

El tercer bloque demanda que la aplicación de la alternativa esté acompañada por acciones de monitoreo que den cuenta de los procesos vividos por los estudiantes, por lo que se sugiere que previo a la aplicación se elaboren instrumentos de recopilación de los resultados de la evaluación.

CONTENIDOS

BLOQUE I. PROBLEMATIZACIÓN

En este bloque, se persigue localizar a las personas con necesidades educativas específicas, identificar sus necesidades prioritarias y localizar a las instituciones, organismos o grupos que puedan apoyarlas.

Temáticas:
  • Detección de personas con Necesidades Educativas Específicas, en la comunidad, colonia, barrio, etc.
  • Identificación de sus necesidades de aceptación y participación.
  • Selección de instituciones, organismos y grupos. (Con posibilidades de contribuir en la inclusión).

BLOQUE II. DISEÑO DE LA ALTERNATIVA

Se trata de diseñar alternativas de intervención, precisando sus propósitos, participantes, recursos, estrategias, cronograma y evaluación.

Temáticas:

  • Propósitos
  • Participantes
  • Recursos
  • Estrategias
  • Cronograma
  • Evaluación

BLOQUE III. APLICACIÓN Y EVALUACIÓN DE LA ALTERNATIVA

Se trata de operar la alternativa propuesta, así como de evaluarla.

Temáticas:

  • Monitoreo
  • Informe

Intervención, contextos y modalidades



Tomando como referencia el texto "Acompañamiento: contextos y modalidades" , podemos decir que la intervención educativa, como un acompañamiento, "...es situado porque se realiza en un contexto determinado y toma como punto de partida el conocimiento de los diversos marcos de acción..." (2005: p. 25) para generar de manera cooperativa, en todos los integrantes de un grupo, progresos en la adquisición y desarrollo de competencias diversas.

Lectura
Acompañamiento: contextos y modalidades.
En: El acompañamiento sistémico: lo que los educadores podemos hacer en contexto. Cuadernos de Investigación: educación de migrantes. Vol. No.1 SEP/Gobierno del Estado de Sinaloa, 2005. México.
¿Qué es un contexto?


De acuerdo con Bronfendrenner (1997), un contexto humano puede ser un microsistema o un mesosistema en el que gracias a la interacción se configuran y reconfiguran las personas. Debemos advertir aquí mismo que la palabra contexto no se corresponde con un concepto reducido a las nociones espaciales; es mucho más que eso. Sin duda que la acción humana ocurre en un lugar, pero no es de suyo un concepto topológico: mejor dicho, el espacio físico en el que ocurre la interacción misma también se convierte en un componente más del contexto constituido por signos, símbolos, significados, gestos y afectividad.

Los contextos son lenguaje, pensamiento y emociones. Tienen sintaxis, pragmática y semántica. Revelan las condiciones socioculturales y afectivas en las que se la da producción de las personas, Son microcosmos sociales con interacciones clasificadas, que hacen oportuna la influencia recíproca de las personas que allí participan y que lo generan.



¿De qué están hechos los contextos?

Los contextos tienen estructura y funciones específicas. Para efectos de estudio, en este material se propone a los marcos de acción como sus unidades de análisis.

Kenneth (1986), en su ya clásico libro. La vida mental y social del bebé nos introdujo al concepto marcos de acción, y nos enseñó a verlos como componentes fundamentales de interacción organizada, con carácter sistémico, orientados hacia la formación de la persona. Los marcos responden a una sintaxis, tienen semántica y son pragmáticos, gracias a los cuales las personas se influyen mutuamente y general sentido a la acción realizada en un tiempo y acción determinados (ver Giddens, 1998). La forma que adquiere la acción (sintaxis), lo que se dice en ellos (semántica), cómo se dice y para qué (pragmática), es lo que aquí se designa con el nombre de marcos de acción.

Algunas veces los marcos de acción son pensados previamente; otras vees no; se caracterizan por ser espontáneos, inmediatos, libres de toda planificación. Son determinados por la naturaleza de la interacción humana prevaleciente en el contexto en el que ocurren. Puede que diversos contextos tengan en común determinados marcos de acción, pero han de varias en su intensidad, contenido, extensión, la oportunidad con la que se les planifique y la freuencia con la que se presentan. Distinguir estos marcos de acción depende del análisis que se haga donde se generan.

De acuerdo con Kenneth Kaye (1986) algunos de los principales marcos de acción son los siguientes: marco de crianza, de protección, instrumental, retroalimentados, modelado, y de discurso.

Las formas de conversación, debate, y la exposición de saberes en los diversos contextos son como la base material sobre la cual la persona aprende, se constituye en hablante y da génesis a su identidad.

En general, puede decirse que los marcos de acción pueden presentar formatos de interacción más o menos flexibles, dependiendo de los grados de libertad, confianza y empatía que en ellos se genere.

Algo más que merece destarcarse es que todos los marcos de acción participan en la formación de la persona, pero no todos están orientados a formar a la que necesitamos. Algunos provocan efectos perversos en ellas, formándola en contra de lo que deseamos. No obstante, en todo esto, hay algo que parece irrefutable e indiscutible: todos los marcos en los que participamos son los que nosotros mismos generamos. Algunos son productivos en la formación ciudadana; otros, improductivos, pero todos ellos se erigen y se imponen en nuestro entorno con realismo apabullante.

En estas condiciones de marcos de acción adecuados, impropios, espotáneos, racionalizados, circunstanciales, predeterminados, etc., se da el flujo de la información en los contextos, que, al ser interiorizada por las personas, muy pronto se convierte en gobierno de sus percepciones y en uno de los factores intervinientes en nuestra autofabricación.

A continuación se hace una descripción de aquellos contextos en los que todos participamos con mayor o menor asiduidad, Se presenta una caracerización de los marcos de acción más frecuentementes en cada uno de ellos y se enuncian las modalidades, estrategias y objetos preferentes del acompañamiento.

Primer contexto de intervención

Segundo contexto de intervención; La familia

Tercer contexto de intervención: La escuela

Cuarto contexto de intervención: La comunidad

Quinto contexto de intervención: Laboral/profesional

Cuarto contexto de intervención



Lectura
Cuarto contexto de acompañamiento: Comunidad de vecinos
En: El acompañamiento sistémico: lo que los educadores podemos hacer en contexto. Cuadernos de Investigación: educación de migrantes. Vol. No.1 SEP/Gobierno del Estado de Sinaloa, 2005. México.


Descripción

Concebimos aquí, a las comunidades como algo más que una simple colección de personas situadas en un espacio determinado. Se trata de de sistemas de grupos humanos que actúan en red (dabas, 1993), que comparten su capital físico, social y humano, y que ponen sus relaciones al servicio de los propósitos o intenciones que tienen en común (Wheatley y Kelliner-Rogers, 1999).

En términos generales puede decirse que las comunidades son expresiones colectivas en las cuales las personas general vínculos de pertenencia que van más allá de su conceción tópica (Giménez y Gendreau, 2002). Sus lazos son de orden cultural y socio-afectivo; los unen normas, valores y experiencias compartidas (Fukuyama, 1999).

Sólo los grupos humanos que cubren esas condiciones pueden ser llamadas comunidades. Es posible que cada uno de nosotros participe en varias de ellas al mismo tiempo. Esto significa que se puede ser miembro a la vez de una familia, de una escuela, de un vecindario, de una comunidad de trabajo, de una organización social, de un sindicato, etc.

En la Comunidad se pueden observar relaciones primarias y secundarias. Las primarias son íntimas, y se construyen con base en la empatía, en la confianza y en relaciones interpersonales proactivas. Este tipo de relaciones es posible observarlas en la familia y en una limitada cantidad de organizaciones sociales interesadas por el desarrollo comunitario. Se caracterizan por tener un alto grado de adhesión, sentido de pertenencia y frecuente interrelación; se forjan para cubrir necesidades afectivas y funcionales para la subsistencia humana.

Las relaciones secundarias, en cambio, remiten a relaciones utilitaristas. Su esquema de negociación es primitivo. Responde al paradigma del intercambio, en donde nadie da si antes no tiene garantizada la retribución. Actualmente así funcionan, por ejemplo, y en el mejor de los casos, los grupos de trabajo, las organizaciones de vecinos para el desarrollo comunitario, las de los padres de familia preocupados por la mejora de escuelas, o las organizaciones políticas interesadas en la preservación o en el cambio de poder, etc.

Las comunidades propiamente dichas, por definición, funcionan con generosidad, Aquéllas que no trascienden las relaciones secundarias nacen del egoísmo. Estas últimas son muy "fijadas en lo que los demás entregan". Funcionan con el esquema del intercambio y por eso procuran dar tanto como lo que se recibe. Este tipo de relaciones son sociales, materiales, prevalece en ellas el cálculo y la solución matemática del tipo "tanto das, tanto doy".

En este contexto nos referimos a la comunidad de vecinos. Desafortunadamente este tipo de comunidades está constituida por familias débilmente enlazadas. Cada quien piensa en sí. Cada quien piensa en sí mismo y en los "suyos". La confianza y la empatía no han trascendido los bordes de la familia. Ahora mismo se encuentran encapsuladas en las habitaciones y en la sala de estar en nuestras casas. Han dejado de estar en la calle y en los espacios que el urbanismo civilizado destinó para ellas. Permanecen en arraigo domiciliario por temor a ser asaltadas a causa de la mala conciencia que deambula por doquier.

La comunidad de vecinos que ahora vemos, no es, precisamente, la que queremos. En la que ahora vivimos está fracturada para decirlo como Margaret Weathley- y está rodeada por otras de igual condición. Los edificios multifamiliares sin mantenimiento alguno o con parches de pintura multicolor, son un signo que revela la escasa capacidad de sus residentes para ponerse de acuerdo.

Con un estado de acuerdos precarios a causa de la escasa conversación comunitaria, se hace imposible la comunidad como espacio íntimo para la convivencia con presencia plena, se hiere gravemente a la participación social y se fortalece el riesgo que amenaza con tocar los bordes del autoritarismo y el totalitarismo.

Sin embargo, es importante decir que el espacio comunitario no se ha perdido del todo. Todavía es recuperable, pero no ha de ser con la adquisición de residencias amuralladas como habrá de restituirse la confianza y la seguridad comunitarias. Por el contrario, acciones como esas que modelan la compra de la seguridad, lo único que generan es agravar la exclusión, al separar a los que más tienen de los que menos, exacerbando con ello los efectos de la injusta distribución de la riqueza. Es una solución ilusa. Salidas artificiales de una ingeriería urbana deshumanizada. Espejismo de confort y seguridad sociales que no hacen otra cosa que agudizar tensiones y acrecentar la discriminación.

Esa no es la solución. La esperanza radica en una educación y una cultura de la legalidad que convence al otro de que la seguridad más efectiva no es la que viene de afuerz, sino la que somos capaces de generar en la propia interioridad. La seguridad "segura" no viene de afuera hacia dentro de la persona, sino la que va de adentro hacia afuera. La única forma de conseguirla es con la busqueda permanente de estrategias que desarrollen las habilidades sociales y la creación de espacios que hagan propicio el vínculo de las familias con otras organizaciones sociales, desarrollando la capacidad para conversar y exponer lo que tienen en común.

Creemos que la fortaleza de la relación comunitaria es directamente proporcional al grado de su interdependencia, a su dignificación y potencialización como espacio educador, y a las condiciones para establecer un trato inteligente consigo mismo para convertirla en agente de su propio desarrollo. En la medida en que esta condición se cumple, también en esa misma medida se reivindica a la comunidad como el lugar que demanda nuestro desarrollo con libertad, creatividad y seguridad.

Por eso el acompañamiento del educador en este contexto es necesario. Él debe ser el primero en desencapsular su empatía, su capacidad para confiar más allá de su familia y multiplicar esas capacidades llevándolas a cada una de las comunidades en las que participa. Ha de ejercerlas plenamente en su familia, en su escuela, en las organizaciones sociales a las que está vinculado y ha de ponerlas a prueba en su comunidad de vecinos para explorar sus potencialidades y todo aquello de lo que es capaz.

En este contexto los objetos de acompañamiento están comprometidos con el logro del bienestar comunitario y la construcción de la sociedad educadora. Por eso el acompañamiento ha de prever la estimulación de la participación social con la fortaleza suficiente para hacer de cada comunidad de vecinos un agente de su propio desarrollo, y ha de promover, además, el desarrollo de las capacidades necesarias para tomar conciencia de sí misma, para imaginar su futuro y para diseñar un proyecto consecuente.

¿Cómo se elabora un programa de intervención comunitaria?

Cómo elaborar un programa de intervención comunitaria.
Marta Lozano sabroso. Coordinadora General del Plan Comunitario de Carabanchel Alto (Madrid).
E-mail: marta.lozano@retemail.es

En muchas ocasiones, debido a la presión asistencial o a otros factores, los profesionales tenemos dificultades a la hora de documentar las acciones comunitarias que llevamos a cabo, aún cuando éstas sean de una gran calidad y puedan servir de modelo para otras personas con interés en dinamizar experiencias parecidas. Sin embargo, la explicitación documental de las intervenciones comunitarias es una cuestión fundamental por diversas razones.

La primera de ellas es que necesitaremos de un documento, aunque sea muy sencillo, que refrende ante nuestros superiores el trabajo comunitario que queremos iniciar.

Evidentemente, si necesitamos convencer de la necesidad de impulsar la orientación comunitaria de nuestro trabajo, orientación que puede que esté poco desarrollada y que cuente con detractores, debemos "poner por escrito" algunas cuestiones esenciales. Asuntos como qué se pretende con la intervención y cuáles van a ser las funciones de las personas que la van a desarrollar no deben quedar en palabras, sobre todo si de ello depende una posible financiación y apoyo institucional.

La segunda razón se refiere a la necesidad antes enunciada de que los profesionales socio-sanitarios se sepan refrendados unos a otros y tengan acceso a conocer actividades comunitarias y a analizar cuales han sido los éxitos y problemas con que se han encontrado otros compañeros y compañeras, aprovechando así toda su experiencia y riqueza. Esta es una fuente de información fundamental para el correcto desarrollo de las intervenciones comunitarias, de ahí la importancia de que estas no caigan en el olvido o en el desconocimiento y de que con un poco de esfuerzo por nuestra parte queden registradas documentalmente.

Otro de los motivos clave que avalan la necesidad de documentar correctamente el trabajo comunitario es el de asegurar la transparencia del proceso y ofrecer la posibilidad de acceder a esa información a los distintos agentes sociales que se vayan incorporando al mismo. El hecho de que estén plasmados en un documento cuestiones como el porqué y cómo se puso en marcha la experiencia, cuáles son sus objetivos o en qué fase del proceso estamos, puede servir para que otros compañeros se incorporen con facilidad o sencillamente para que muestren interés por lo que hacemos.

Por último, pero no por ello menos importante, está la cuestión de la financiación; existen un buen número de entidades privadas y públicas que pueden apoyar nuestro trabajo comunitario si previamente se presenta un programa con un contenido claro y un diseño acorde a nuestros objetivos.

Por todo ello es importante que dediquemos un tiempo de nuestro trabajo a la sistematización, recogida de información y documentación de lo que hacemos y/o pretendemos hacer, con el objeto de plantear, transmitir, modificar y evaluar los programas comunitarios en los que trabajamos. Sin una explicitación documental mínima tales objetivos se vuelven inviables.

Un aspecto muy importante en el que debemos ser especialmente cuidadosos es el referido al lenguaje utilizado. Es fundamental que orientemos el documento según los objetivos del mismo (para qué) y sobre todo, según a quién va dirigido, garantizando su comprensión, haciendo que su lectura sea amena y evitando términos farragosos y/o demasiado complejos. Así por ejemplo, en el caso de que elaboremos un documento para su presentación a representantes del tejido social organizado deberemos limitar el uso de tecnicismos y de jerga profesional, si queremos que este sea comprensible.

Hasta aquí hemos comentado la importancia que, para distintos fines, tiene la explicitación documental de los programas comunitarios, la necesidad de establecer distintas herramientas documentales en función a los objetivos que nos marquemos y la importancia del lenguaje que utilicemos. Nos centraremos ahora en cómo elaborar un proyecto de intervención comunitaria con el fin específico de la obtención de financiación.

En primer lugar, es importante señalar que no existe un "formato único" de proyecto, sino que tendremos que adecuarlo dependiendo del organismo al que vaya dirigido.

Así, la Administración Pública suele incluir en sus convocatorias de financiación un formato estándar al que hay que atenerse, que incluye una serie de apartados para rellenar y en el que se especifica el espacio de que se dispone para el desarrollo de cada uno de ellos. En cambio, otras
entidades no incluyen en sus convocatorias formatos determinados, sino únicamente los apartados mínimos que se han da cumplimentar y la extensión máxima del documento.

En cualquier caso, independientemente de estas matizaciones, un proyecto de intervención social debe responder a una serie de preguntas básicas, cuyo mayor o menor desarrollo estará condicionado por este y otros factores.

Ofrecemos a continuación un listado de las preguntas más comunes a las que debe responder un programa de intervención social que pretende obtener financiación.

¿Quién desarrolla el programa? Generalmente los programas los presenta una entidad con naturaleza jurídica propia. Sin embargo, en los proyectos de tipo comunitario conviene señalar si la comunidad de referencia (entidades sociales, tejido social) ha participado en la preparación del mismo y cual es su grado de implicación.

En este sentido, y conviene destacarlo, la comunidad no sólo es participante como destinatario final del programa, sino que forma parte como sujeto activo en la detección de problemas y en la aportación de soluciones para mejorar su propia situación. Es conveniente, por tanto, que se destaquen los mecanismos de participación utilizados en las distintas fases del proceso (diagnóstico de situación, programación de actividades, etc) así como el nivel de consenso establecido.

¿Qué queremos hacer? Esta pregunta hace referencia a los objetivos del programa. Es fundamental que quede claro qué pretendemos conseguir con nuestra intervención (objetivo general) y que los objetivos específicos que nos proponemos sean coherentes y posibles.

¿Por qué queremos hacerlo? Es de gran importancia mostrar todas las evidencias que justifican la intervención para la cual solicitamos financiación. Así deberemos ofrecer información tanto de tipo cuantitativo como cualitativo. Ésta hace referencia a cómo viven la situación las personas a las que vamos dirigir el programa. Este tipo de Preguntas a las que debe responder un proyecto de intervención social
  • Quién desarrolla el programa
  • Que queremos hacer
  • Por qué queremos hacerlo
  • Para qué queremos hacerlo
  • Hasta donde queremos llegar
  • Dónde se va a hacer
  • Cómo se va a hacer
  • Cuándo se va a desarrollar
  • A quienes va dirigido
  • Quiénes lo van a hacer
  • Con qué se va a hacer

justificación cualitativa muchas veces se obvia, pero su importancia y más en programas de corte comunitario, es fundamental.

¿Para qué queremos hacerlo? Cuales van a ser las situaciones que se van a ver mejoradas con el programa comunitario, contemplando la visión que tiene al respecto la propia comunidad. Una misma situación tiene un abordaje diferente y busca un resultado distinto si el para qué lo desarrollan un grupo de técnicos o si en su elaboración participa también la propia comunidad.

¿Hasta donde queremos llegar? Cuantificación de los resultados. Estos tienen que ser creíbles, posibles, no debemos pecar de utópicos y han de estar muy relacionados con el apartado de los recursos con los que contamos y para los que pedimos financiación.

¿Dónde se va a hacer? Comunidad de referencia, ámbito de actuación. Si existe un trabajo previo y la propia comunidad ha priorizado un sector determinado de población conviene señalarlo, haciendo referencia al trabajo ya realizado y por qué se ha llegado a esa conclusión. También es importante señalar el espacio (o espacios) físico con el que se va a contar para desarrollar el proyecto.

¿Cómo se va a hacer? Metodología de la intervención individual, grupal o comunitaria. Puede que la metodología sea distinta en función a las distintas acciones que se programen, que han de estar siempre muy relacionadas con los objetivos. Así, si se pretende que la comunidad participe, no se puede imponer una metodología jerarquizada y directiva, sino todo lo contrario, participada y horizontal, aunque esto signifique una menor operatividad en el sentido de como la entendemos los profesionales. A medio-largo plazo quizá nos encontremos con resultados no previstos y alguna sorpresa. De cómo se desarrolle el programa es decir, del propio proceso, dependerá en gran medida el éxito o fracaso del mismo.

¿Cuándo se va a desarrollar? Temporalización y calendarización de las acciones. Conviene detallar lo máximo posible cuándo se desarrollarán las acciones, aún teniendo en cuenta que en procesos en los que está implicada la comunidad, estos serán variables dependiendo de sus ritmos propios, y no sólo de la disponibilidad de técnicos y recursos.

¿A quienes va dirigido? Es importante que se señale a quién se dirige, aún cuando se pretenda con la comunidad en su conjunto. También es importante la priorización y participación de la comunidad en el propio diagnóstico de la situación.

¿Quiénes lo van a hacer?. Si se cuenta con profesionales para desarrollar la acción, si trabajarán en grupos, sus responsabilidades y organigrama, así como las funciones de la propia comunidad.

¿Con qué se va a hacer? Este capítulo no se refiere sólo a la financiación específica que solicitamos para poner en marcha el programa, sino también y de manera muy importante, a los recursos que ya tenemos y que están a disposición del mismo. Todos los programas cuentan con unos recursos humanos, técnicos y materiales aunque sean mínimos, que es importante enumerar y darles la importancia que merecen. No sólo hemos de cuantificar lo que se desearía, sino con lo que hemos contado y han hecho posible llegar a la realidad en la que nos encontramos.

Estas preguntas recogen de una manera muy elemental los datos que ha de recoger un proyecto social y se sugiere que sean desarrolladas de una forma equilibrada. Por ejemplo aunque se considere muy importante el justificar la necesidad de la acción, ésta no puede ocupar medio proyecto a expensas de que otros capítulos se queden muy poco desarrollados. En cualquier caso no conviene que un proyecto sea excesivamente voluminoso ni tampoco demasiado esquemático.

En cuanto a la extensión máxima, se recomienda que sea como máximo de unas treinta páginas, cuidando especialmente los aspectos referidos al lenguaje y a la presentación.

SEGUNDA ACTIVIDAD (INDIVIDUAL/GRUPAL)

Para realizar esta actividad, requieres haber investigado previamente los conceptos de "Comunidad" y "desarrollo comunitario"

Elige uno de los cuentos que a continuación que se te presentan y responde a los siguientes cuestionamientos:

¿Qué ilustra este cuento?

En relación al concepto de Comunidad ¿Qué interpretación le das al cuento?
Comparte con tus compañeros tus respuestas y posteriormente has un ejercicio de recuperación de cuentos y pregúntate, si pueden ser utilizados o modificador para ilustrar los principios del desarrollo comunitario.

Cuentos:

La historia de los siete ciegos y el elefante
Tres hombres y los ladrillos
El cuento sin palabras

PRIMERA ACTIVIDAD OBLIGATORIA INDIVIDUAL


A continuación, se te solicita que leas y analices el texto: Acompañamiento. Contextos y modalidades.

En: El acompañamiento sistémico: Lo que los educadores podemos hacer en contexto. Cuadernos de Investigación: educación de migrantes. Vol. No. 1. México, SEP/CONACYT/UPN, Culiacán, CISE.

En este documento, los autores proponen que participar en la comunidad, significa darnos, la oportunidad de consolidar la formación como profesionistas de la educación. Proponen el acompañamiento, como una estrategia de intervención susceptible de ser manejado en los diferentes contextos, para lo cual, presentan una definición de los contextos, marcos de acción y modalidades del acompañamiento.

Para acceder al Texto citado, cursa en el siguiente vínculo:

EL ESCENARIO DE LA INTERVENCIÓN SOCIAL COMUNITARIA

Revista de Psicología de Universidad de Chile. Dpto. de Psicología. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Chile. Vol. X. Nro2. 2001. Anuario Comisión de Psicología Comunitaria. XXVII Congreso Interamericano de Psicología. SIP. 2001. Santiago de Chile. Pp 61-70Autor: Antonio Ismael Lapalma.Facultad de Psicología. Universidad de Buenos Aires. Cátedra Estrategias de Intervención ComunitariaCarranza 1979 (1414) Ciudad de Buenos Aires. ArgentinaTelefax 54-11-4775-3601. E-mail: lapalma@ciudad.com.ar

MATERIAL EDITADO CON FINES EXCLUSIVAMENTE DIDÁCTICOS.

Resumen

Este trabajo presenta y analiza los componentes para la construcción de un "escenario para la intervención comunitaria" que permita contextualizar el rol del profesionista, a partir de la interrelación de tres aspectos: a) necesidades sociales; b) Organización; y c) el medio ambiente, y de su vinculación con los procesos de participación social, se construyen alternativas de cooperación, alianzas, o confrontación entre la diversidad de actores sociales presentes. Se exponen cuatro racionalidades básicas existentes en el campo de la intervención, tales como, la política, la técnica, la burocrática y de la población. Estos aspectos, examinados en un contexto histórico social determinado, pueden ser utilizados como instrumento de diagnóstico comunitario, de planificación estratégica y de evaluación, desde una perspectiva participativa.


Introducción

Desde el punto de vista de la psicología comunitaria la intervención social comunitaria hace referencia a procesos intencionales de cambio, mediante mecanismos participativos tendientes al desarrollo de recursos de la población, al desarrollo de organizaciones comunitarias autónomas, a la modificación de las representaciones de su rol en la sociedad y sobre el valor de sus propias acciones para ser activo en la modificación de las condiciones que las marginan y excluyen (Chinkes, Lapalma, Niscemboin, 1995).

Se desarrollan en un escenario social que el profesionista debe construir para la comprensión de las "multifacéticas condiciones en las cuales se expresan las conductas en diversas condiciones ambientales" (Werstergaard, Kelly, 1992:36) y que permita la contextualización de las intervenciones que son parte de "un contexto social multideterminado, multiestructurado y de múltiples niveles" (Werstergaard, Kelly, op.cit: 41).

La comprensión de la diversidad de los aspectos que constituyen un escenario social comunitario facilita el diagnóstico del mismo, el análisis de sus contenidos y el establecimiento de cursos de acción alternativos que son implementados mediante la asociación voluntaria entre la población y equipos técnicos, a través de procedimientos grupales que amplían la percepción crítica de la realidad.

Así "el papel de los expertos profesionales es entonces meter la reflexividad de los contextos en las preguntas de los expertos animadores (dirigentes), a través de las expresiones de los expertos vivenciales (bases) (Villasante, 1998,31). La reflexión de la realidad se instala en situaciones concretas y en su dimensión histórica.

Los siguientes aspectos han sido considerados para la construcción del escenario de la intervención comunitaria :

  1. las necesidades sociales,
  2. la diversidad de formas organizativas que surgen para modificarlas y
  3. la interacción con otros actores sociales en un medio ambiente determinado.
  4. El reconocimiento de que estas relaciones se estructuran en un contexto histórico, político, económico y social determinado.
  5. La existencia de racionalidades específicas que representan a la diversidad de actores sociales. Entre ellas se destacan la política, la técnica, la burocrática y la correspondiente a la población.

Este escenario social complejo, turbulento, es el ámbito de procesos participativos en sus manifestaciones social, política, comunitaria y ciudadana, de articulación y de confrontación entre actores sociales.

II. Desarrollo de sus componentes.

a. Las necesidades sociales.Las necesidades sociales han sido estudiadas desde una variedad de perspectivas: como carencias y potencialidad (Max-Neef, 1993); como insatisfacción percibida (Montero, 1991); como un sistema triádico: deseo, necesidad, carencia (Heller, 1996); y como capacidades para funcionar (Amartya Sen, 1995).

Por la facilidad de operacionalizar y abordar las necesidades sociales en las distintas etapas del trabajo comunitario (involucramiento, diagnóstico, planificación participativa, organización comunitaria y evaluación) se considera para este trabajo la siguiente clasificación de necesidades: subsistencia, identidad, libertad, ocio, creación, participación, entendimiento, afecto y protección (Max Neef, 1993) (2). Las necesidades humanas conforman un sistema, en el cual no pueden establecerse criterios de jerarquías dado que se expresan a través de simultaneidades, complementariedades y compensaciones (Max Neef, op.cit: 37). Las necesidades son carencias pero también potencialidades, en tanto recursos que movilizan a las personas.

A la clásica relación entre necesidad y recursos incluye la noción de satisfactor como la "modalidad dominante que una cultura o sociedad imprime a las necesidades (Max-Neef, op,cit: 44), siendo este el aspecto más dinámico de la propuesta.

Los satisfactores son formas organizativas, prácticas sociales, espacios, valores, modelos políticos, históricamente constituidos y su identificación permite el diseño de estrategias sinérgicas de intervención en el campo de las necesidades sociales.

Otro de los aportes es el reconocimiento de que las necesidades, los satisfactores y los bienes tienen tiempos y ritmos diferentes. "Las necesidades cambian con la aceleración que corresponde a la evolución humana; los satisfactores tienen una doble trayectoria; por un lado se modifican al ritmo de la historia, por el otro se diversifican según la cultura. Los bienes tienen una triple trayectoria: 1) se modifican al ritmo de las coyunturas, 2) se diversifican dentro de la cultura y 3) lo hacen también de acuerdo con los estratos sociales. Estos aspectos cambian con velocidades diversas (Max Neef, op.cit.; 49).

b. Las organizaciones.

El interés por las organizaciones ha estado vinculado a organizaciones más complejas y antiguas como la administración, las empresas, las prisiones, las escuelas, hospitales, las organizaciones militares, los sindicatos. Y todas ellas poseen un grado de desarrollo organizacional e historia que le es específica. Se distinguen por una estructura diferenciada horizontal y vertical, lo cual ordena un sistema de roles asignados, y su tendencia es a la burocratización (Mayntz, 1967:27).

Para este autor las organizaciones más pequeñas, con poca interna, estructuradas por lazos familiares o de comunidad, de cercanía geográfica, donde el trabajo es una forma de vida, más que un desempeño de funciones delimitadas, no entran en la categoría de organizaciones.

Sin embargo en el ámbito comunitario se observa una diversidad de organizaciones, que tienen complejas formas de funcionamiento, que fueron reconocidas por numerosos autores tales como las estrategias de sobrevivencia (Bartomé, 1981) que funcionan como el conjunto de procedimientos, selección y utilización de recursos para la satisfacción de necesidades, o como redes de ayuda mutua (Aguirre, 1981), o los recursos que implica la pertenencia a una red de interacción social en el renovado concepto de capital social (Portes, 1999).

Katz y Kahn (1981) sistematizan la diversidad de modelos organizacionales que dan cuenta de estos procesos y señalan que en las organizaciones comunitarias pueda darse una combinatoria de estos tipos.

  1. Organizaciones que poseen una estructura poco diferenciada, surgen por estímulo o influencia del medio, para resolver problemas comunes de sus integrantes. Las tareas se realizan basadas en la cooperación y solidaridad (todos hacen de todo). La estructura está basada en valores y expectativas compartidas y el principio de autoridad está centralizado en un liderazgo personalizado.
  2. Además de las necesidades comunes observadas en el párrafo anterior, en la estructura aparecen diferenciaciones internas, originadas por aspiraciones personales, por aprendizaje social o por capacidades individuales para resolver nuevas demandas del medio ambiente. Los objetivos, así como las reglas de funcionamiento, comienzan a ser explicitadas. La autoridad es una función diferenciada coexistiendo a veces con el liderazgo personalizado.
  3. Presentan una mayor complejidad; sus objetivos y normas están escritos para todos los integrantes, la división del trabajo está basada en roles y funciones y la autoridad es un rol. Aparecen mecanismos de coacción para el cumplimiento de las normas y reglas.

Para estos autores las organizaciones, los movimientos comunitarios y los grupos de voluntarios se basan en los dos primeros mecanismos, más que en el tercero.

En la Diversidad Organizacional, se señalan los aspectos considerados (objetivos, autoridad, división de trabajo y normas) y la posibilidad de múltiples combinaciones entre ellos.

La utilización y la combinación de estos aspectos son importantes para el diagnóstico de las organizaciones comunitarias, para evitar modelos normativos o ideales de las organizaciones. Merece especial atención este señalamiento dado que, en la década del 90, surge una revalorización del rol de la sociedad civil bajo el nombre de "tercer sector" y de sus organizaciones de base, con el riesgo de que las organizaciones comunitarias queden atrapadas en las "miradas" de las de tipo III, como modelos de eficacia y eficiencia a los cuales arribar, excluyendo o minimizando de esa manera la capacidad organizativa y de movilización que poseen las que transitan por distintas combinatorias entre los tipos I y II.

La población, a través de esta diversidad de formas organizativas, interactúa entre sí e intenta satisfacer las necesidades sociales, en un espacio social y territorial correspondiente: el campo de la participación comunitaria. Esta heterogeneidad de organizaciones se inserta en un espacio histórico, social y económico específico, al cual denominaremos: medio ambiente.

c. El medio ambiente.

Hace referencia al espacio histórico, político, socio económico y cultural caracterizado por la existencia de actores sociales, (3) a quienes referiremos como personas, grupos, instituciones cuyo comportamiento está orientado por sus intereses y ejercen mecanismos de influencia en su defensa. El medio ambiente es un espacio de ejercicio de posiciones de poder. "El poder es una relación: no se puede desarrollar más que a partir del intercambio de los actores comprometidos en una determinada relación, pues en la medida en que toda relación entre dos partes supone intercambio y adaptación entre ambas, el poder está inseparablemente ligado a la negociación: es una relación de intercambio por lo tanto de negociación." (Croizier, Friedberg, 1990:56).El medio ambiente es un espacio social y territorial conflictivo: los actores sociales se articulan, establecen mecanismos de cooperación, alianza, confrontan y negocian.De una mirada más amplia entre la población, sus necesidades, las organizaciones y la trama multiorganizacional, surgen los procesos de participación social orientada a la gestión de intereses sociales (Sánchez, E., 1994) que incorpora a la política, a través de la representación por medio de estructuras partidarias, comunitarias (necesidades sentidas y legitimación) y ciudadanas (defensa de intereses personales, mediante organizaciones o aspectos jurídicos de carácter general).Podemos sintetizar los siguientes aspectos básicos del medio ambiente, conflictividad, poder y posibilidades de ejercer influencia activa para modificarlo.

c. El Contexto.

Los aspectos estudiados, las necesidades sociales, las organizaciones y el medio ambiente, los procesos participativos, las racionalidades existentes se hallan insertos y muchas de las veces determinados por un espacio histórico, económico y social, mucho más abarcador, que ejerce influencia y al que no es posible modificarlo. Lo denominaremos el contexto:Cuando es posible su modificación, para su operacionalización, en el marco de este trabajo lo llamaremos medio ambiente. A modo de ejemplo: un programa de ajuste económico, para la mayoría de la población, es un determinante de sus condiciones de vida. Para los grupos económicos, que pueden imponer condiciones, ejercer su influencia en el programa, es su medio ambiente. Si la población, a través de la movilización, la protesta, por la construcción de movimientos sociales o a través de la organización política puede ejercer influencia y modificarlo, la situación de contexto se ha transformado en una situación del medio ambiente. Esta diferenciación es de capital importancia en los procesos de planificación estratégica. Es posible señalar dos espacios-contextos: el primero, "externo", que podría estar representado por la "globalización", y que señala la adopción generalizada y triunfante del "discurso neoliberal " (4), una transnacionalización y volatibilidad del capital, facilitado por la revolución tecnológica de las comunicaciones y la informática.En el segundo de estos espacios cercanos aparece la reforma del Estado (achicamiento), los programas de ajuste estructural de la economía, la desregulación, la apertura económica las privatizaciones, la deuda externa y su influencia en el medio ambiente: desempleo, flexibilidad laboral, creciente pobreza y la exclusión social y los efectos psicosociales de la misma. La exclusión social se refiere por un lado a la situación experimentada por los individuos (privación económica y aislamiento social) y por otro, a un proceso social, que aparece como la fragmentación social, los dualismos (pocos ricos muy ricos y muchos pobres muy pobres) y la ruptura de la cohesión social. ( Figueroa, Altamirano, Sulmont, 1996).Un grupo social se considera excluido cuando no se le permite participar de algunas relaciones del proceso social que considera valioso. Implica una reducción global del control que una sociedad ejerce sobre los riesgos sociales.La exclusión abarca tres dimensiones: económica (cuando los sujetos no pueden o no cuentan con los medios para participar de los procesos productivos); política: referida al ordenamiento político institucional que regula el ejercicio del poder, establece normas, deberes, garantiza derechos y la participación activa en lo que llamamos ciudadanía (educación, salud básica, seguridad social) y cultural, que corresponde a los códigos, valores y aspiraciones mediante los cuales las personas se comunican entre sí, interpretan la realidad y orientan su práctica, que se transmite a través de las relaciones primarias, la educación, la religión y los medios de comunicación.

Referencias

Cardarelli, G; Rosenfeld, M. (1998).Las participaciones de la pobreza. Programas y Proyectos Sociales. Buenos Aires, Paidos.

Chinkes; S; Lapalma, A; Nicesboim,E. (1995) Psicología comunitaria en Argentina. Reconstrución de una práctica psicosocial en la Argentina, en Psicología social comunitaria. Contribuciones Latinoamericanas, Wiesenfeld,E: Sancehes Euclides. Tropykos. Venezuela.

Crozier,M; Friedberg E. (1990) El actor social y el sistema. Las restricciones de la acción colectiva. Alianza Editorial Mexica. México.

Figueroa ,A; Altamirano,T; SulmonT (1996). Exclusión social, desigualdad en el Perú. OIT. Lima.

GADIS-PNUD. (1997) Confines Sociales. Bs-As

Heller, Agnes. (1996).Una Revisión de las teoría de las necesidades. Paidos. Barcelona.

Katz,D., Kahn, R.(1981). Psicología Social de las Organizaciones. Editorial Trillas. .México.

Max-Neef, M (1993). Desarrollo a escala humana. Nordan-Redes Ediciones. Montevideo.

Montero, M. (1994). Procesos de influencia social conciente e inconsciente en el trabajo psicosocial comunitario. La dialéctica entre mayorías y minorías, en Montero M-. Psicología Comunitaria. Universidad de Guadalajara. Guadalajara.

Portes, Alejandro. (1999) Capital Social: Sus orígenes y aplicaciones en la sociología moderna, en De Igual a Igual, Carpio, El desafío del Estado ante los nuevos problemas sociales. J; Novacovsky,I. (compiladores). Fondo de Cultura Económica - FLACSO -SIEMPRO. Bs.As

Rebellato I. (1998) .La dimensión ética de los procesos educativos, en Cruzando Umbrales. Aportes Uruguayos a la Psicología comunitaria. Luis Jumenes (compilador) Roca Viva. Montevideo.

Sen,A; (1995) Nuevo examen de la desigualdad. Alianza. Madrid.

Sanchez, Euclides. (1994) Participación Comunitaria y la solución de problemas ambientales en América Latina. Conferencia presentada en el IV Congreso Nacional de Psicología Ambiental. Tenerife. 5,8 de abril.

Vicent, F; Le Clere, (1998) W. Construcción de la organizaciones ciudadanas de base, en Sostenibilidad de la Sociedad Civil. Estrategias para la movilización de recursos. CIVICUS. Colombia.

Villasante, T (1998). De las redes sociales a las programaciones integrales. Lumen/ Humanitas. Bs.As.

Westergaard, C; Kelly, J.(1998) Una epistemología contextualista para la investigación ecológica, en Psicología Comunitaria. El enfoque ecológico contextualista de James Kelly.Enrique Saforcada. (Comp). Proa. Bs.As.

--------

Notas

[1] En Revista de Psicología de Universidad de Chile. Dpto. de Psicología. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Chile. Vol. X. Nro2. 2001. Anuario Comisión de Psicología Comunitaria. XXVII Congreso Interamericano de Psicología. SIP. 2001. Santiago de Chile. Pp 61-70

[2] Esta propuesta, conocida como "Desarrollo a Escala Humana", considera al desarrollo social y las necesidades como componentes de una ecuación irreductible. (Max-Neef, 1993:33). Las ideas se originan en el Proyecto GPID: Goald, Process and Indicators of Development Proyect", iniciativa internacional y multiorganizacional que estudiaba alternativas de desarrollo al nuevo orden internacional.

[3] “Sujetos individuales o colectivos que, en una situación dada, controlan o manejan recursos suficientes que les permiten ejercer algún grado de influencia sobre los elementos que conforman dicha situación. Pueden ser recursos económicos y financieros, la información, el conocimiento y las tecnologías, la capacidad de convocatoria y de movilización, la capacidad de posicionamiento, relacionamiento y articulación, la capacidad de gestión.

[4] Rebellato I. La dimensión ética de los procesos educativos, en Cruzando Umbrales. Aportes Uruguayos a la Psicología comunitaria. Luis Jumenes (compilador) Roca Viva. Montevideo.1998. Señala "el neoliberalismo forma parte de un proceso de mundialización llevado adelante por el capitalismo como respuesta a su propia crisis estructural. No sólo es un modelo económico, sino portador de una visión más totalizante articuladora de la dimensión económica, política y cultural. Desde la perspectiva de la cultura tiene un poder de penetración y de conformación que lleva el siguiente mensaje: 1)competividad y exclusión al postular al mercado como el orden natural, la exclusión del sistema es presentada como bajo las exigencias de la integración mundial capitalista, de la reforma educativa capacitando mano de obra para el nuevo mercado según sus condiciones, el impulso de las políticas sociales de corte compensatorio y los procesos de descentralización que no suponen transformaciones de estructuras injustas, 2) el predominio de la racionalidad instrumental, el valor de la eficiencia y la primacía de lo tecnocrático y 3) la cultura de la desesperanza integrada por la desmovilización, el sometimiento, la frustración y la imposibilidad de una lectura crítica de la realidad.

[5] Para el caso de utilizar al escenario como herramienta de diagnóstico, la aplicación de técnicas específicas como el “test de actores sociales” u otros similares permite identificar con precisión la racionalidad de cada actor participante.

[6] Para ampliar sobre este tema es interesante el trabajo de Rodrigues, A; Velazquez,F. Municipio y Servicios públicos. Ediciones Sur. Chile. 1994. transparencia y responsabilidad

[7] Ej. Las familias de niños desnutridos, que mantienen a uno en tal situación, para poder acceder a los suplementos alimentarios. Las familias que se prestan los hijos o a las embarazadas, para ingresar en las categorías de familia numerosa, con mujer embarazada, para acceder a determinados Programas sociales.

ACTIVIDAD DIAGNÓSTICA


Para iniciar el proceso de enseñanza-aprendizaje en torno al curso "Hacia la intervención en la Comunidad", se te sugiere responder a los siguientes cuestionamientos:


¿Cómo se define a la comunidad?
¿En qué consiste la intervención educativa en la comunidad?
¿Qué es un contexto?
¿De qué están hechos los contextos?
¿Qué es un marcos de acción? ¿Cuáles son los principales marcos de acción?
¿Cuáles son los contextos en los que todos participamos con mayor o menor asiduidad?
¿ Qué es un espacio comunitario?
¿ Cuáles son las características de un grupo formal y cuáles las de un grupo informal?


¿Qué estrategias metodológicas conoces para identificar problemas socioeducativos?


¿Qué estrategias de intervención conoces para llevar a cabo un cambio planificado en la comunidad?


Quinto contexto de intervención



Lectura

Quinto contexto de acompañamiento: La profesión


En: El acompañamiento sistémico: lo que los educadores podemos hacer en contexto. Cuadernos de Investigación: educación de migrantes. Vol. No.1

SEP/Gobierno del Estado de Sinaloa, 2005. México.

Descripción

En otro lugar, uno de nosotros (Jacoco, 2003) ha dicho que las profesiones, en sentido amplio, son instituciones que resultan de la ejecución recurrente de prácticas diversas y clasificadas, debidamente tipificadas (Berger y Luckmann, 1995) tanto por la experiencia como por el saber académico, y que están mediadas sin duda alguna, por los estados emocionales de sus prácticos.

Las profesiones se caracterizan por ser autorreferenciales, autoorganizadas y autopoiéticas, (Maturana, 1997; Luhmann, 1998); Tores, 1998, Battram, 2001); Sin embargo, saber lo que son y los rasgos que les caracterizan, resulta insuficiente para describir cómo alquien llega a ser similar a los del gremio. Para saber cómo es que las personas aprenden y se socializan en la cultura de una determinada profesión es necesario conocer los procesos a través de los cuales es posible explicarlo y comprenderlo.

A estas alturas en nuestra comunidad de práctica, ha quedado claso que la formación profesional del educador no está completa, ni se realiza con sentid, si se mantiene encerrada en las escuelas normales o en general en las Instituciones Formadoras y Actualizadoras de Docentes (IFAD).

Formar a un profesionista no sólo requiere del saber qué disciplinar-; demanda, entre otros saberes, de un saber hacer con habilidades y destrezas que lo sostengan. Por ello, la formación del educador ha de salir de las instituciones tradicionales dedicadas a su formación e instalarse en aquellas escuelas de educación básica que han aprendido a funcionar como comunidades de trabajo pedagógico o de práctica y que, además han adquirido las competencias profesionales propias de las organizaciones que aprenden.

Sustraer la formación profesional de la IFAD para re-orientarla hacia las comunidades de práctica requiere que sepamos cuando menos: (a) qué es una comunidad de práctica, (b) qué estructura predomina en ellas, (c) cuáles son los marcos de acción más frecuentes y (d) cómo se acompaña en ellas.

Decir lo anterior nos compromete también a describir nuestra experiencia de acompañamiento en comunidad y exponer en qué medida hace de la formación inicial y el desarrollo profesional de los educadores, procesos relevantes, pertinentes, sensibles a las necesidades educativas de los contextos y lo suficientemente inteligentes para responder oportunamente a los problemas que perturban el desarrollo educativo de los niños, adolescente y jóvenes.

A) ¿Qué es una comunidad de práctica docente?

Para nosotros una comunidad de práctica está constituida por un grupo de educadores/as que deciden dar lo mejor de sí para cooperar en la formación inicial y el desarrollo profesional propio y de sus colegas. Sus objetivos son diversos. Algunos de ellos son: (a) tomar conciencia del repertorio de rutinas de trabajo pedagógico propio con estrategias didácticas efectivas; (b) reflexionar críticamente sobre el trabajo profesional propio para hacer explícito el conocimiento tácito del que derivan, y (c) adquirir y desarrollar toda clase de competencias que contribuyan a planear, explicar, comprender y resolver problemas profesionales de manera individual y colectiva.

B) ¿Qué estructura predomina en las comunidades de práctica docente?

De acuerdo con Wenger, Mac Dermott y Snyder (2002), según lo hemos experimentado, una comunidad de práctica tiene una estructura heterogénea y se constituye por personas con diferentes grados de competencia en el ejercicio de una profesión.

Así por ejemplo, observamos que en una comunidad de práctica, integrada por educadores como la nuestra, es posible encontrar profesores en formación inicial, principiantes y experimentados. En ella participan tanto los que sabiendo hacer bien su trabajo, tienen dificultades para explicarlo, como aquellos que explicando bien lo que deben hacer, tienen un cuestionable grado de desempeño profesional. También los hay aquellos que están informados acerca de su trabajo y lo saben hacer muy bien.

En el primer caso, se trata de educadores experimentados con un repertorio de rutinas profesionales sustentado en un conocimiento tácito /ver Wenger, McDermott y Snyder, 2002), automatizado por la fuerza de la repetición y la costumbre; se es práctico de la enseñanza porque se cuenta con un saber procedimental inconsciente del saber declarativo del que deriva.

En el segundo caso, se trata de principiantes y/o en formación inicial con los saberes disciplinares y contextuales, pero con incapacidad técnica para traducir lo que saben a estrategias adecuadas de trabajo profesional; son educadores con un saber declarativo carente de prácticas profsionales efectivs que lo puedan sostener y darle validez como herramienta de trabajo.

En el tercer caso, se trata de educadores que han sido sensibles a lo que la palabra informada y la acción reflexionada les dicen. Desarrollan su trabajo de forma sistemática. Tienen capacidad para pensar su trabajo sobre y durante la acción, e innovan. Son profesores experimentados con capacidad para conectar el pensamiento con la acción e inteligencia. Por eso la innivan, porque al conectar su pensamiento con la inteligencia, su percepción de la realidad es indeterminada y deja de ser cautiva exclusiva de la memoria con funciones reproductivas (Krishnamurti, 1995). No obstante esas diferencias, unos y otros crean un ambiente de confianza para expresar las debilidades y fortalezas profesionales que hacen posible dar y recibir acompañamiento.

Por otro lado, también encontramos que en una comunidad de práctica los profesionales participan de acuerdo con niveles. Uno de éstos es el núcleo; se constituye con personas completamente comprometidas con la visión y la misión de la comunidad, con propósitos morales muy definidos y responsabilidades directas en su organización. Están allí para hacer posible que las cosas sucedan.

Alrededor del núcleo están los activistas. Son colegas que se caracterizan por su disposición y por su claro propósito moral, pero sin responsabilidades en la organización. Los activistas constituyen la mayoría en la comunidad. En su generosidad descansa la posibilidad de la mejora profesional colectiva.

Luego de ellos se ubican los periféricos. Son profesionales que ven con simpatía el trabajo allí realizado y quienes ocasionalmente se acercan a comentar asuntos de etrabajo o a tratar temas personales cuando tienen apego con alguno de los que tienen participación comprometida en la comunidad.

El objeto principal del acompañamiento en la comunidad de práctica es el cambio educativo bajo diversas modalidades -innovación, mejora profesional o reforma- y el manejo inteligente de las tensiones que generan.

Nuestras experiencias de trabajo, por ejemplo, nos han remitido a múltiples tensiones. Las más comunes derivan de la concomprensión propia con respecto a los niveles de integración y participación en comunidad, así como a los procesos de des-aprendizaje y re-aprendizaje que en ella se viven. Algunas de estas tensiones están asociadas:(a) al conflicto de los aprendices de maestro para traducir el saber disciplinar a estrategias de trabajo, (b) al "shock" con la realidad profesional de los profesores principiantes, (c) a las disonancias cognoscitivas del personal directivo ante la decadencia del liderazgo tipo jefe por una parte y la emergencia del liderazgo democrático, policéntrico o contextual; (d) a la insistencia en la práctica de las relaciones verticales como una forma de resistir a las horizontales; y (e) a la concepción homogénea de los grupos escolares contra la concepción de comunidad de aprendizaje experimentada por los profesores enservicio. Estas son algunas de las principales tensiones escolares con resonancia en las comunidades de práctica docente.

Tercer contexto de intervención



Lectura

Tercer contexto de acompañamiento: La escuela.

En: El acompañamiento sistémico: lo que los educadores podemos hacer en contexto. Cuadernos de Investigación: educación de migrantes. Vol. No.1 SEP/Gobierno del Estado de Sinaloa, 2005. México.

Descripción

La escuela es un espacio de relaciones estructuradas con base en una sintaxis traducida en normas de hecho y de derecho. Hay procesos formalmente establecidos y también procesos cotidianos de tipo informal. La intercción educativa se articula con base en relaciones recíprocas y de forma compleja. En términos de Urie Bronfenbrenner (1987), la escuela es como un mesosistema generado por la intersección semántica y sintáctica, no calculada, de sistemas correspondientes a otros contextos.

El contexto escuela desde el punto de vista sistémico es una emergencia. Resulta de la interacción de todos sus actores que acuden acumplir con sus tareas a un espacio determinado. Tiene autonomía relativa garantizada por su estrcutura y clausura operacionales (Luhmann, 1998), por su capacidad de autorreferencia como intersubjetividad resultante de los procesos de construcción del conocimiento compartido, y por su capacidad de autoorganización que intervienen de forma activa en la autopoiesis escolar.

Las interacciones que se establecen en el contexto escolar están determinadas generalmente por relaciones dadas cara a cara; sin embargo, también pueden estar mediadas por los materiales didácticos o por los cada vez más extendidos: escenarios virtuales. La educación a distancia es un claro ejemplo al respecto, donde la interacción con el asesor y la institución se da a través de guías y documentos para el aprendizaje y/o por la comunicación electrónica.

En el contexto escolar existen interacciones formales y de tipo informal. Son formales todas aquellas que se enmarcan dentro de la estructura normativa escolar: docente-estudiante, docente-autoridades administrativas, o aquellas dentro de grupos conformados por el arbitrio de la institución. Informales, las que se salen del guión institucional y de las prácticas convencionales: son socio-afectivas y por eso son reguladas por la amistas y por la afinidad que se tiene para compartir propósitos. Las formales se conducen por guiones institucionales en los que se prescribe todo lo que puede esperarse. Las informales están sujetas a la voluntad y al consentimiento pleno de la persona.

En este contexto, como en los demás, también existen marcos de acción.
Predomina el marco instrumental cuando los educandos se les provee del equipamiento y de los apoyos técnicos necesarios para que puedan acceder a la información y cumplan con sus propósitos cognoscitivos.

El marco de modelado es frecuente en la escuela. Ocurre cada vez que se guía al educando y se le dice prácticamente cómo ha de realizar las tareas correspondientes. Es importante advertir que el educador no sólo modela la ejecución de tareas, también modela habilidades sociales en su relación personal con los propios estudiantes y con los demás; y así como en la familia, en la escuela, el niño también imita lo que le es significativo.

Cuando el modelado es con fines didácticos explícitos, normalmente es consciente. Está pensado racionalmente porque es una pieza más del engranaje del currículo de la máquina escolar. Pero en el convivir cotidiano y en el estar con los demás en la escuela, todos los actores desdoblan un modelado social fuera de todo control personal. Cuando la persona actúa en confianza y libremente, también modela; es un modelado no formal, sin guión alguno espontáneo, no intencional, libre de toda racionalidad, es quizá la fuente principal de lo que se ha dado en llamar el currículo oculto del contexto escolar. Puede decirse que a través del modelado pensado, el educador instruye lo que sabe, pero con el informal y espontáneo el educador enseña lo que es, según lo escuchamos alguna vez en voz de Miguel Fernández Pérez (1994), el Comenio de España.

Otro marco habitual es de crianza. Se genera cuando el educador está atento a la higiene personal de los educandos: es pregunta si se han hecho los aseos personale, les dice que se bañen, se laven las manos antes de comer y después de usar los servicios sanitarios, se corten las uñas, se cepillen los dientes, etc., lo observamos también con los desayunos escolares como práctica corriente en educación básica.

Este marco también emarge cuando se procura tranquilidad al educando, cuando se le hace saber, sentir que no estará solo en su trayecto de aprendizaje; que se estará atento a su proceso para que vaya adquiriendo y desarrollando las competencias que supone el perfil de egreso, o bien, cuando se le aconseja acerca de cómo conducirse en la vida cotidiana.

Por último identificamos un marco de discurso. Las exposiciones, los debates, la conversación, los gestos, la mímica, las señales y los textos escritos son algunas modalidades que uede asumir este marco generado en el contexto escolar. Presenta características diversas y sus modalidades tienen grados diferentes de uso, según sea el tipo y nivel de la escuela o la formación de quienes allí intervengan, entre otros factores. Cuando el formato de la interacción es rígido, remite a un marco de acción con flujo de información en una sola dirección. Es vertical. Predomina el mandato y la unilateralidad por encima de la toma de decisiones democráticas de todos los que aprenden y el cultivo de las relaciones horizontales y de iguales.


El acompañamiento en la escuela

El acompañamiento en la escuela pretende la organización de ambientes que hagan propicio el aprendizaje, generando los marcos de acción que la formación y el desarrollo humano requieren.

Los objetos de acompañamiento en la escuela tradicional han estado asociados a la educación intelectual. Han predominado en ella el aprendizaje de conceptos, habilidades y destrezas diversas, por encima de la educación emocioal y de las habilidades sociales para saber ser y estar con los demás.

El acompañamiento en la escuela sugiere el tránsito de los grupos escolares a las comunidades de aprendizaje. Sus interaccions son de carácter horizontal y promueve el aprendizaje situado; suspente la reducción del comportamiento al dato y humaniza la información empírica y teórica como una forma de responder a la complejidad de la vida cotidiana.

En este sentido, el acompañamiento en la escuela fomenta la organización de ambientes educativos que hagan posible la construcción situada del conocimiento que facilite la explicación y solución de los problemas perturbadores del desarrollo social.

El acompañamiento en la escuela busca que las acciones docentes realizadas en cualesquiera de los marcos, se asuman dialógicamente y no se impongan mediante técnicas de repetición mecánica o por imitación carente de todo sentido. Debe decirse que en este caso la conversación es una estrategia de acompañamiento clave para generar un ambiente de confianza y escuchar al otro, para conocer sus necesidades y expectativas.

Si bien es cierto que el acompañamiento del educador procura los formatos de interacción flexibles en el que se privilegia la relación horizontal, también lo es que no pierde su carácter asimétrico en cualquier circunstancia que se dé.

Ees un tipo de acompañamiento empoderado y generoso a la vez. Lo empodera la fuerza de la razón, el dominio de competencias y la capacidad educada para reflexionar con sentido sobre la experiencia misma; y es generoso porque está comprometido emocionalmente con el desarrollo del otro, y porque el acompañante mantiene la disposición desinteresada de entregar lo mejor de sí para generar condiciones en las que el educando aprenda a escuchar, a conversar, a pensar formándose juicios, cuestionando y desarrollando sus capacidades argumentativas y creativas.

Por eso, el acompañamiento comprendido así, rompe con el mito de la simetría cognitiva y se niega a aceptar que se da en la conmensurabilidad de las partes. No hay igualdad en las competencias, ni en el conocimiento de dominios. Todo es por lo contrario: personas con capacidades y necesidades educativas diferentes. La diferencia es, precisamente, la condición del acompañamiento. No han demanda genuina de la compañía del otro si no está sustentata en las carencias de éste.

Se acompaña con el modelado, ofreciendo apoyo instrumental, técnicas y procedimientos, generando marcos de acción que hagan propicia la asistencia, la protección y de retroalimentación, pero también de descubrimiento, de reflexión, de autonomía, para que el estudiante vaya construyendo su propio conocimiento.

Es importante que en el acompañamiento se tenga conciencia de que las acciones pueden constituirse como un modelo a seguir. Por ello nuestro andar con los demás tiene como marcapasos a la confianza, la empatía, el amor, la comprensión, la libertad, la autonomía, el rspeto y la responsabilidad, entre otros.
Cinemagroup
presenta
Un film de Jean –Pierre Sinapi
“La Terapia del placer”(Nationale 7)


S I N O P S I S

La historia nos muestra desde una perspectiva plagada de humor, la vida de un centro para discapacitados, cerca de la cuidad de Toulon y la autopista nacional 7, la que va hacia el sur de Francia. La historia se centra en René (Oliver Gourmet) que padece una extraña enfermedad degenerativa llamada miopatía, por culpa de la cual, está perdiendo capacidad muscular en forma progresiva. René está un poco desesperado porque cree que su final está cerca y antes de que llegue el fatídico día, le gustaría acostarse con una mujer. De esta forma, le cuenta sus problemas a su enfermera que intentará ayudarlo. La enfermera, con la valentía de los tímidos, se pone a buscar entre las prostitutas que trabajan en los aparcamientos para caravanas de la autopista.

Hacer el amor produce en René un cambio tan radical que lo convertirá en una persona diferenteque enfrentará la vida de otra forma, casi de una manera normal.


FESTIVALES Premios Obtenidos:
Festival de Berlín 2000, Premio del Público
Festival de San Sebastián 2000, Premio del Público
Festival de Londres 2000, Premio de la Crítica Internacional
Festival de Sundance 2000

Jean-Pierre SINAPI (Director) Guionista de numerosas películas y telefilmes.
Filmografía: 1996-“Un Arbre dans la tête” Fipa de Oro al mejor actor Festival Biarritz ‘96
1997 Obtuvo el Premio de la S.A.C.D

Segundo contexto de Intervención



Lectura
Segundo contexto de acompañamiento: La familia
En: El acompañamiento sistémico: lo que los educadores podemos hacer en contexto. Cuadernos de Investigación: educación de migrantes. Vol. No.1 SEP/Gobierno del Estado de Sinaloa, 2005. México.

Descripción

En la familia como contexto, se generan los marcos de acción descritos párrafos arriba, pero sobre ellos predomina el marco de crianza. Este contexto comple con funciones socializadoras fundamentales en los primeros años de vida de la persona, pues en esta etapa se internaliza lo que en palabras de H. Mead suela denominarse como "el otro generalizado" que fluye en el ambiente social. Se inicia la construcción del conocimiento de lo social y lo sociológico en aproximación sucesiva. El proceso que sigue va desde el ejercicio de papeles sociales a la tipificación de los mismos. Este proceso es importante porque al tipificar y geberar rutinas de acción flexibles y dinámicas -es posible prever la acción propia y prever la del otro (Berger y Luckmann, 1995; Goffman, a979).

En la familia se interiorizan las primeras pautas de interacción y códigos lingüísticos; aquí se van estructurando los esquemas de representación del mundo. La socialización vivida en el seno del contexto familiar, caracterizada por el predominio de una carga afectiva y emocional, genera en la persona rasgos identitarios fuertemente estructurados que, al mismo tiempo que preservan al ser, influyen en la negociación de significados en otros contextos. Así, por ejemplo, las claves culturales interiorizadas en la familia se intersectan con las del contexto escolar o en la comunidad de prácticas de una profesión. El capital internalizado en el contexto familiar se entreteje con su voluntad educada para generar ambientes de intimidad, de confianza, de respeto al otro y a sí mismo, para hacer posible la cooperación en la realización deuna tarea. Este capital se comporta como predisposición adquirida que incide en las poribilidades de descentramiento, perspectivismo y actitudes de colaboración de los prácticos en una comunidad.

Es la familia un contexto donde se interactúa en un marco de crianza y de protección, de cuidado para el desarrollo físico y emocional, pero también provee de un marco instrumental al promover el aprendizaje de habilidades, cuerpos normativos y valores que le permiten a la persona convivir dentro y fuera de las relaciones familiares.

En la familia lo deseable es que se generan marcos de protección en los que cada uno de sus miembros se cuiden uno al otro o bien, sean los padres quienes orienten a sus hijos y a los miembros más vulnerbles para evitar el peligro, la enfermedad y lo que se considere como una influencia negativa; se busca el bienestar de todos como insividuos y como grupo. Por lo regular los hermanos se protegen entre sí ante lo adverso, lo que no significa que estén ausentes las relaciones de competencia para ganar la atención y la preferencia de sus padres.

Las personas imitan modelos y aprenden roles. Intencionalmente o no, los padres enseñan a sus hijos generándoles marcos de acción propios. Los roles asumidos por los padres en el ámbito doméstico, por ejemplo, van modelando a los ojos de los hijos e hijas cómo debe ser la relación de pareja y la distribución de las responsabilidades domésticas, lo que influye en la construcción de la identidad de género y la reproducción de roles en ese mismo contexto.

El aprendizaje en la familia es dominantemente irreflexivo. Espontáneo. Está enmarcado por la informalidad. La herramienta de cmunicación sustantiva es el lenguaje oral, mímico, gestos o equivalentes a los cuales sea posible atribuirles valores semánticos. En la familia en cuanto contexto real, las acciones tienen sentido. Todo lo que en ella se aprende tiene utilidad y funcionalidad inmediata (Lacasa, 2000).

El acompañamiento en la familia.

La familia es un contexto en el que la persona se relaciona activamente. No está aislada. Cuanto allí sucede, afecta al contexto escolar y a otros con los que se enlaza y entra en red. Los enlaces entre contextos pueden no ser percibidos, pero no por ello son menos verdaderos. La familia se enlaza con el cntexto escolar porque lo que se aprende en ella se traduce en capacidades potenciales para adquirir y desarrollar las competencias que supone el currículo y alcanza el éxito escolar.

Las necesidades del acompañamiento se presentan en la misma medida en la que los procesos vividos en los marcos de acción familiares son incompatibles con los generados en la escuela. El educador (interventor) , en este caso, se convierte en un acompañante de los padres para provocar la reflexión sobre lo que hacen en su familia, cómo conviven, qué es lo que dicen, esto como una forma de racionalizar y recrear los marcos de acción acostumbrados y que han probado ser insuficientes para responder a la demanda cultural de la escuela.
Acompañar en la familia por parte del educador (interventor), contribuye a generar los marcos de acción necesarios para romper con el concepto tradicional del límite que separa a la escuela de la familia y de otros contextos.
El acompañamiento en la familia requiere de la intervención de los educadores y por supuesro de los padres de familia. La conversación de los educadores con los padres es una poderosa estrategia que hace posible contribuir en el acompañamiento de los hijos. A través de reuniones formales y pláticas informales con los padres se favorece la identificación de aquellos factores importantes a considerar en el trazo del desarrollo de los hijos. Hacer eso contribuye a crear las estrategias que los padres deben poner en práctica.
El acompañamiento en la familia, pretende que los padres estimulen la educación formal de sus hijos, al grado de considerarla tan importante como el resolver sus necesidades básicas de subsistencia. Ha de promover la racionalización y planificación de marcos de acción que orienten o reconfiguren la dirección tomada por el desarrollo de las personas en el seno familiar.
En este contexto emerge la totalidad de los marcos de acción previstos, aunque predominan los marcos informales. No obstante, espontáneos, son necesarios; de lo contrario los escenarios estarían vacíos porque nadie puede pasarse pensando permanentemente los marcos que han de generarse en cada momento de su vida.
En el contexto familiar existe, entonces, marco de crianza, porque debe verse por la nutrición de los niños y su buena salud; no debe faltar el marco de protección porque los hijos deben convivir en un ambiente seguro, de confianza y bienestar para el desarrollo armónico; existe marco instrumental porque importa que los hijos cuenten con los medios reueridos para que logren sus propósitos.
El contexto familiar, en resumen, es complejo; una parte depende de los procesos que nosotros somos capaces de promover y la otra depende de los fctores derivados del entorno en el que se inserta.